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Recomiendan aprovechar las vacaciones para hacer actividad física

A donde la persona tome vacaciones, en casa o en un gimnasio, siempre es saludable para el cuerpo y un excelente remedio contra el estrés.

Durante los meses de verano, la actividad física suele disminuir pese a su reconocida importancia para el bienestar integral. Según la “Radiografía del Deporte 2025”, elaborada por Cadem y SPARTA, el 58% de los chilenos declara realizar ejercicio y el 92% afirma que entrenar reduce el estrés, una motivación que supera incluso los objetivos estéticos. Además, el 39% entrena entre dos y tres veces por semana, lo que muestra la consolidación del movimiento como hábito cotidiano. Pese a ello, en vacaciones la rutina se flexibiliza y muchas personas abandonan temporalmente la práctica deportiva.
Para Paula Ortiz, directora académica del Instituto del Deporte y Bienestar (IDDB) de la Universidad Andrés Bello, el verano no debería interpretarse como un “permiso para dejar de moverse”, sino como “una oportunidad para reencontrarse con formas más libres, lúdicas y placenteras de actividad física”. La psicóloga deportiva explica que, en este periodo, la motivación se sostiene mejor cuando se cambia el enfoque: “No se trata de mantener el rendimiento del año, sino de elegir actividades que nos conecten con el entorno y con el propio bienestar”.
Ortiz plantea que redefinir el sentido del entrenamiento es clave para evitar la desmotivación. “Cuando pasamos del ‘tengo que entrenar’ al ‘quiero moverme’, disminuye la presión y aumenta la adherencia”, señala. Por eso, recomienda privilegiar actividades que no exijan planificación compleja: caminatas, trekking suave, baños activos en el mar, juegos de paletas o recorridos en bicicleta por zonas poco exploradas.
La experta también destaca la importancia de ajustar expectativas. Intentar replicar la rutina del año laboral suele ser inviable en vacaciones y, según Ortiz, genera frustración innecesaria. “En vez de obsesionarse con los minutos o la intensidad, es preferible establecer metas flexibles: menos sesiones, menor duración y más foco en el disfrute. La constancia no se pierde por entrenar distinto; se pierde cuando dejamos de movernos por completo”, advierte.
Para Ortiz, “entrenar en vacaciones no debe vivirse como una obligación moral, sino como una forma de autocuidado. El descanso real ocurre cuando cuerpo y mente están en equilibrio”, dice.
Finalmente, la directora académica del IDDB recomienda aprovechar la diversidad de escenarios que ofrece el verano: “En la ciudad, la playa o la montaña, siempre hay una manera de incorporar movimiento. Lo importante es mantener una relación amable con la actividad física, entendiendo que moverse también es una forma de disfrutar el descanso”, concluye.

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