Desde Rancagua, Alejandra encontró en el trabajo con cobre una pasión y una oportunidad para salir adelante. Hoy vive de la orfebrería y se siente orgullosa del camino que ha construido.
Quedó viuda, tuvo que sacar adelante a sus hijas y encontró en la orfebrería un oficio que hoy le permite vivir de lo que ama. Desde Rancagua, Alejandra Román Pereira comparte cómo el cobre se convirtió en parte de su historia.
“Ahora yo vivo y genero mi sustento con esto que me apasiona y que me gusta”, cuenta Alejandra, cuya trayectoria es parte del proyecto “Cultivando la tradición orfebre de la Región de O’Higgins”.
Su acercamiento al oficio comenzó casi por curiosidad. A través de un curso de PRODEMU llegó a la Escuela de Orfebres de Coya, donde aprendió a trabajar el cobre y comenzó a crear sus primeras piezas. Lo que empezó con pequeños trabajos de alambrismo se transformó, con el tiempo, en una actividad que le permite generar ingresos y participar en ferias y encuentros.
En su testimonio, Alejandra también destaca el orgullo de aprender y crear con sus propias manos, junto con el compañerismo que encontró en la escuela.
“Soy una mujer plena gracias a lo que estudié y me siento muy orgullosa de mí y de este entorno”, expresa.
Su historia es una de las cápsulas audiovisuales realizadas por la periodista y realizadora audiovisual Viviana Liberona Alegría, que recoge las experiencias de quienes mantienen viva la tradición orfebre en O’Higgins.
🎥 Mira “Alejandra Román Pereira: orgullosa de ser orfebre” en YouTube, en el canal De Mar a Cordillera On Tour. También puedes encontrar la cápsula en www.demaracordilleratv.cl.
El proyecto es financiado por el Fondo de Medios de Comunicación Social 2026, del Ministerio Secretaría General de Gobierno, con el apoyo del Consejo y el Gobierno Regional de O’Higgins.
Una historia de oficio, aprendizaje y orgullo que merece ser conocida.


