Cánceres ginecológicos: qué síntomas deben alertar a las mujeres ante la futura ampliación del GES

Por DMC

La incorporación progresiva de los cánceres ginecológicos al sistema GES busca mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades en Chile. Sin embargo, detectar a tiempo los síntomas y no abandonar los controles ginecológicos sigue siendo fundamental. Una especialista advierte que el sangrado después de la menopausia, incluso si ocurre una sola vez, debe motivar una consulta médica.

El diagnóstico oportuno puede marcar una diferencia importante en la evolución de estas enfermedades. Un estudio chileno sobre cáncer de endometrio, que analizó a 154 pacientes atendidas entre 2010 y 2024, reveló que el 44% recibió el diagnóstico cuando la enfermedad ya estaba en etapas avanzadas.

Las diferencias en sobrevida fueron significativas: las pacientes diagnosticadas en etapas tempranas alcanzaron una mediana de 10,4 años, mientras que aquellas con la enfermedad avanzada registraron 2,6 años.

Para María Carolina Rodríguez, directora de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción, la futura ampliación del GES representa una oportunidad para reducir las brechas de acceso a la atención.

“La incorporación de los cánceres ginecológicos al GES es una excelente noticia porque permitirá disminuir brechas de acceso y garantizar una atención más equitativa para las mujeres. Sin embargo, debemos recordar que las garantías comienzan a operar cuando existe una sospecha o un diagnóstico, por lo que el gran desafío sigue siendo detectar estas enfermedades de manera oportuna”, señala.

Sangrado después de la menopausia: una señal que no se debe ignorar

Uno de los principales desafíos está en reconocer los síntomas del cáncer de endometrio, una enfermedad para la que actualmente no existe un examen de tamizaje rutinario recomendado para mujeres sin síntomas.

Por eso, la especialista destaca la importancia de conocer las señales de alerta y consultar oportunamente.

“El síntoma más característico es el sangrado vaginal después de la menopausia. Muchas mujeres creen que, si el sangrado fue escaso o apareció una sola vez, no es necesario consultar. Sin embargo, cualquier episodio de sangrado posterior a la menopausia debe ser evaluado por un profesional de salud”, explica Rodríguez.

La académica también recomienda prestar atención al sangrado irregular antes de la menopausia, la aparición de secreción vaginal anormal y el dolor o la presión pélvica persistente.

“Reconocer los síntomas también es una forma de prevención. Cuando las mujeres cuentan con información clara y acceden rápidamente a una evaluación, aumentan las posibilidades de detectar una enfermedad en etapas iniciales, donde las opciones terapéuticas son más efectivas”, afirma.

Por qué no hay que abandonar los controles ginecológicos después de la menopausia

Otro aspecto que preocupa a la especialista es que algunas mujeres dejan de asistir a controles ginecológicos cuando termina la etapa en que se realizan periódicamente el examen PAP.

La académica advierte que el fin de ese examen no significa que deban suspenderse las consultas preventivas.

“Existe la percepción de que cuando una mujer deja de necesitar el PAP también deja de requerir controles en salud sexual y ginecológica. Eso es un error. La menopausia y la posmenopausia son etapas en las que siguen siendo importantes la educación, la evaluación de síntomas y el acompañamiento profesional”, sostiene.

En este contexto, Rodríguez destaca el papel de las matronas y los matrones en la Atención Primaria de Salud, tanto para orientar a las mujeres como para identificar señales de alerta y facilitar su derivación a una evaluación médica.

“Las matronas y matrones constituyen una puerta de entrada cercana y accesible para las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital. Su rol no solo está relacionado con el embarazo o la salud reproductiva, sino también con la promoción de la salud, la identificación de factores de riesgo y la derivación oportuna cuando aparecen signos de alerta”, señala.

El desafío de detectar el cáncer antes de que avance

La futura incorporación de los cánceres ginecológicos al GES busca avanzar hacia una mayor protección de las pacientes. Sin embargo, la especialista plantea que este esfuerzo debe ir acompañado de educación sanitaria, fortalecimiento de la Atención Primaria y recursos para la prevención.

“El desafío comienza mucho antes del diagnóstico. Comienza en la comunidad, en la información que reciben las mujeres y en la capacidad de la red de salud para escucharlas y responder a tiempo. Por eso, ampliar el GES también debe significar fortalecer la prevención y la Matronería durante todo el curso de vida”, concluye Rodríguez.

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