Arquitecto Alberto Collados será distinguido por su rol en la protección del campamento minero, en una época en que el patrimonio aún no formaba parte del debate público.
Este 29 de abril, en el Teatro Regional Lucho Gatica de Rancagua, se realizará una ceremonia para reconocer a personas que han contribuido a la preservación de Sewell. Entre ellas, destaca la trayectoria de Alberto Collados, quien comenzó a defender el campamento minero a fines de los años 70, cuando enfrentaba su desmantelamiento.
Arquitecto, acuarelista y escritor, Collados inició en 1977 una campaña personal tras visitar por primera vez el lugar. A través de cartas enviadas a medios de comunicación, buscó advertir sobre la demolición del asentamiento y la pérdida de un espacio relevante en la historia minera y social del país.
En ese contexto, su voz fue una de las pocas que planteó la necesidad de resguardar Sewell, anticipando un enfoque que con los años derivaría en políticas y movimientos de protección patrimonial.
“En ese tiempo no se hablaba de patrimonio como hoy. Yo solo sentía que Sewell no podía desaparecer”, recuerda Collados, quien será uno de los homenajeados en la actividad.
La ceremonia es organizada por la Corporación Patrimonial Sewell y el Círculo Social Sewell, entidades integradas por ex habitantes y familias vinculadas al campamento, que han impulsado acciones para mantener su memoria.
Durante la jornada se entregará la estatuilla Abraham Quintana Robles, reconocimiento destinado a quienes han contribuido al resguardo, difusión y estudio de la historia de Sewell. En este caso, la distinción releva una trayectoria marcada por la acción individual sostenida en el tiempo.
La actividad cuenta además con la colaboración de la Fundación Sewell, en el marco de iniciativas orientadas a la conservación de este sitio.
La historia de Collados se instala como antecedente de las actuales políticas de protección patrimonial, al evidenciar el rol que puede tener la iniciativa personal en la defensa de espacios con valor histórico.


