Un estudio identificó que el óxido nítrico favorece la formación de raíces laterales del tomate, estructuras que ayudan a captar agua y nutrientes. Los resultados corresponden a la primera etapa de una investigación que busca comprender cómo se desarrolla este proceso bajo condiciones de escasez hídrica.
Cuando el agua escasea, entender cómo las plantas desarrollan sus raíces puede entregar pistas importantes para la agricultura. Esa es una de las preguntas que aborda una investigación sobre el tomate, un cultivo relevante para la Región de O’Higgins, que identificó el papel del óxido nítrico en la formación de raíces laterales.
El estudio es liderado por Carlos Rubilar Hernández, investigador postdoctoral del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), en el marco de un proyecto Fondecyt de Iniciación.
Las raíces laterales son importantes porque permiten a la planta explorar el suelo y captar agua y nutrientes. Por eso, conocer qué mecanismos favorecen su formación puede ayudar a comprender mejor cómo responde el tomate cuando disminuye la disponibilidad de agua.
Una molécula que influye en el crecimiento de las raíces
Para estudiar este proceso, el equipo modificó la concentración de óxido nítrico en las plantas mediante la aplicación de un compuesto que aumenta la disponibilidad de esta molécula. Los resultados mostraron una mayor formación de primordios —estructuras iniciales de las que nacen las raíces laterales— y de raíces laterales.
El efecto se observó tanto en plantas con riego óptimo como en aquellas sometidas a déficit hídrico moderado.
“Al utilizar un dador de óxido nítrico, es decir, al aumentar la concentración de esta molécula, el tomate responde aumentando la formación de primordios y de raíces laterales tanto en un contexto de riego óptimo como en déficit hídrico moderado”, explicó Rubilar.
Los investigadores también utilizaron un compuesto que reduce la disponibilidad de óxido nítrico. La combinación de ambos tratamientos permitió relacionar esta molécula con la formación de las raíces laterales.
Además, al disminuir el agua disponible en el suelo, el equipo observó un aumento en la formación de estas estructuras. Este resultado abre nuevas preguntas sobre los mecanismos que utiliza la planta para responder al estrés hídrico.
¿Qué falta por descubrir?
Aunque los resultados permiten avanzar en la comprensión del desarrollo de las raíces, todavía queda trabajo por delante para determinar cómo se produce este proceso dentro de la propia planta.
La siguiente etapa del proyecto buscará estudiar la biosíntesis del óxido nítrico, es decir, cómo lo produce la planta y de qué manera interviene en la formación de sus raíces laterales.
“Ahora hay harto trabajo a futuro, marcado en los objetivos 2 y 3, que buscan cómo la biosíntesis de esta molécula dentro de la planta estaría participando en la formación de estos órganos tan importantes para las raíces, para la captación de agua y nutrientes”, señaló el investigador.
El desafío es comprender mejor la respuesta del tomate ante la falta de agua. Por ahora, los hallazgos corresponden a una etapa inicial de investigación y no permiten afirmar que el uso de óxido nítrico reduzca el consumo hídrico o garantice una mayor resistencia a la sequía en condiciones de cultivo.
Sin embargo, conocer los mecanismos que intervienen en el crecimiento de las raíces constituye un paso para estudiar posibles respuestas de este cultivo frente a uno de los desafíos que enfrenta la agricultura de la Región de O’Higgins: la disponibilidad de agua.


