Samuel Fernández Illanes
Ex embajador y consejero CEPI, U. Central
Las declaraciones desafortunadas del Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina nos preocuparon, con razón. Acertadamente, la protesta chilena motivó el expreso reconocimiento de nuestra soberanía sobre el Estrecho de Magallanes, sus aguas y sus dos riberas, según lo establecido en el Tratado de 1881.
El posterior Tratado de 1984 asegura que “en nada altera lo establecido en el Tratado de Límites de 1881”, añadiendo: “Argentina se obliga a mantener, en cualquier tiempo y circunstancias, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar en forma expedita y sin obstáculos a través de sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes” (Art. 10).
Esta disposición es concordante con la obligación chilena establecida en 1881, anticipada en 1873, un antecedente poco conocido.
Las declaraciones argentinas y el Estrecho de Magallanes
Este oficial no podía desconocer estas disposiciones, por lo que cabe preguntarse qué las motivó. ¿Un simple traspié o una intencionalidad provocadora deliberada para un futuro desacuerdo con Chile?
Ha habido otras declaraciones similares de autoridades, militares y navales, además de la instalación de paneles solares que debieron ser retirados al traspasar nuestra frontera contigua al Cabo Espíritu Santo, en la boca oriental.
Si se reiteran opiniones o episodios que plantean algún tipo de tuición argentina sobre el Estrecho de Magallanes y sus aguas al sur, aunque sean rechazados por Chile, podrían obedecer a una conducta que corresponde observar con atención y ante la cual reaccionar.
No sería un mero error, sino una situación demostrativa de otro propósito, como precedente para diferendos innecesarios.
Son importantes temas limítrofes entre Chile y Argentina, que no suelen ser conocidos y menos aún enseñados debidamente. Esta falta de conocimiento debiera corregirse.


