Jóvenes de las sedes de Rancagua, Curicó y Viña del Mar dedicaron una semana a reparar viviendas de familias vulnerables en Palmilla. La experiencia también fortaleció valores como la solidaridad, el liderazgo y el trabajo en equipo.
Durante una semana, estudiantes de Santo Tomás de las sedes Rancagua, Curicó y Viña del Mar dejaron las salas de clases para participar en los Trabajos Voluntarios de Invierno en la comuna de Palmilla, donde realizaron mejoras en viviendas de familias en situación de vulnerabilidad.
Con herramientas en mano, los voluntarios repararon techumbres, muros y otros espacios de las casas beneficiadas. Sin embargo, coinciden en que el mayor aprendizaje fue el contacto con las familias y el impacto que tuvo la experiencia en su formación personal.
“Uno vuelve con el corazón lleno”
Byron Abarca, estudiante de Técnico en Deportes y jefe de cuadrilla, relató que uno de los momentos más emotivos fue cuando una familia vio terminados los trabajos en su vivienda.
“Cuando terminamos una casa, la señora le preguntó a su hijo si le gustaba cómo había quedado. Él le dijo que sí y la abrazó. Ese momento paga todo el esfuerzo y el frío que vivimos durante la semana”, recordó.
El estudiante aseguró que volvería a participar porque, a su juicio, estos voluntariados no solo permiten mejorar una vivienda, sino también construir amistades y fortalecer valores que acompañarán a los jóvenes durante toda su vida.
Una experiencia que deja aprendizajes
Dominic Vidal, estudiante de Contabilidad General, participó como sublíder de comunidad y jefa de cuadrilla, acompañando además a estudiantes que vivían su primer voluntariado.
La joven señaló que la experiencia le permitió desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la empatía, el liderazgo y la comunicación.
Samuel López, estudiante de Técnico en Enfermería, destacó el compañerismo que se generó entre las cuadrillas para terminar una de las viviendas.
“No solo se va a trabajar. También se ayuda a personas que realmente lo necesitan, se conocen nuevos amigos y se vive una experiencia muy bonita”, comentó.
Por su parte, Antonia Plaza valoró la posibilidad de dedicar parte de sus vacaciones a colaborar con otras personas.
“Fue una semana muy linda. Con un gesto que para uno puede parecer pequeño, las familias quedan muy felices. Sin duda lo volvería a hacer”, señaló.
Más allá de las mejoras realizadas en las viviendas, los Trabajos Voluntarios de Invierno volvieron a demostrar que el voluntariado también transforma a quienes participan, fortaleciend


