Redes sociales, celulares y salud mental: la preocupación que crece entre las familias chilenas

Por DMC

El 88% de los encuestados respalda prohibir las redes sociales a menores de 13 años, mientras crece el apoyo a restringir los teléfonos en los colegios. Académico de la Universidad de O’Higgins advierte que el debate no se reduce a las pantallas: también involucra las relaciones familiares, la atención y la salud mental.

El celular ya forma parte de la vida cotidiana de niños, adolescentes y adultos. Está presente en la casa, en los trayectos, durante las comidas y también en los colegios. Y esa presencia comienza a generar una preocupación que se refleja con fuerza en la opinión pública.

La última encuesta CADEM mostró que 88% de los chilenos está de acuerdo con prohibir el acceso a redes sociales a menores de 13 años. El respaldo alcanza el 69% cuando se trata de menores de 16 años y llega al 47% para menores de 18.

Para Jorge Gallardo, académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins, más allá de las cifras existe una señal clara: la sociedad ya reconoce que el uso de teléfonos inteligentes y redes sociales es un problema que merece atención.

“Pocas veces en las encuestas de opinión se observa una tendencia tan marcada respecto de un determinado tema. Cuando observamos las preguntas relacionadas con el uso del teléfono y la disposición de las personas a establecer restricciones o incluso prohibiciones, encontramos un amplio consenso”.

El académico agrega:

“No estamos solamente frente a una preocupación, sino también frente a un problema que está siendo reconocido por una parte importante de la población chilena: el uso de teléfonos inteligentes y redes sociales”.

Niños pequeños y relaciones familiares

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el impacto que puede tener una exposición intensiva a las pantallas durante los primeros años de vida.

Gallardo pone especial atención en los menores de seis años y en el desarrollo de habilidades necesarias para relacionarse con otras personas.

“Esta situación resulta particularmente preocupante en niños y niñas de menor edad, especialmente durante etapas tempranas del desarrollo, como ocurre antes de los seis años. Una exposición intensiva al teléfono puede dificultar el desarrollo de habilidades necesarias para relacionarse adecuadamente con otras personas, con su entorno social e incluso con su propia familia”.

Pero el problema no estaría solamente en los niños. Los adultos también forman parte del modelo que observan diariamente.

“Niños y niñas también aprenden y reproducen comportamientos de los adultos. Si crecen en contextos donde las personas adultas permanecen gran parte del día pendientes del teléfono, es altamente probable que incorporen esas mismas prácticas”.

Una conversación familiar interrumpida por una pantalla puede parecer una situación menor, pero el académico advierte que estas conductas también pueden afectar la forma en que las personas construyen sus vínculos.

Celulares en los colegios y salud mental

La preocupación también aparece con fuerza en el ámbito escolar. Según CADEM, 91% está de acuerdo con prohibir los celulares en las salas de clases, mientras 82% respalda la medida durante actividades deportivas escolares. El 75% está a favor de prohibirlos durante toda la jornada escolar.

Para Gallardo, la discusión sobre los límites debe considerar la experiencia de otros países, pero adaptándola a la realidad chilena.

“Lo primero que podría hacer Chile es revisar la experiencia comparada. Es decir, observar qué medidas han adoptado otros países que llevan cierta delantera en la regulación del uso de teléfonos inteligentes y redes sociales, y analizar cuáles han sido sus resultados”.

El debate también alcanza directamente a la salud mental. El académico señala que investigaciones han asociado el uso intensivo de smartphones y redes sociales con sintomatología depresiva y ansiosa.

“La salud mental no constituye un proceso exclusivamente individual ni puramente psicológico. Está relacionada con nuestro entorno, con las condiciones en las que vivimos y con aquello a lo que estamos expuestos cotidianamente”.

La inteligencia artificial abre un nuevo escenario

Mientras Chile discute cómo limitar el uso de los teléfonos y las redes sociales, una nueva tecnología ya comenzó a instalarse entre niños y adolescentes: la inteligencia artificial.

Según la encuesta, entre los hijos de encuestados que utilizan redes sociales o tienen acceso libre a internet, 53% usa ChatGPT y 26% utiliza Gemini.

Para Gallardo, el desafío es aprender de la experiencia antes de que la tecnología se masifique completamente.

“No podemos simplemente asumir que, porque la inteligencia artificial está avanzando, debemos incorporarla en todos los ámbitos y adaptarnos a ella sin preguntarnos previamente por sus posibles consecuencias”.

La discusión, entonces, no apunta solamente a cuánto tiempo pasan los menores frente a una pantalla, sino también al lugar que la tecnología ocupa dentro de las familias, los colegios y las relaciones sociales.

El académico advierte que esperar hasta que los problemas sean mayores puede significar llegar tarde.

“Cuando llegamos al punto de tener que prohibir algo, significa que probablemente llegamos tarde”.

Por eso, plantea que Chile necesita abordar el fenómeno antes de que sus efectos sean más difíciles de revertir.

“Necesitamos tomarnos seriamente los procesos de digitalización de la vida y discutirlos como sociedad”.

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