Óscar Ramírez, fundador del Ballet Folclórico Antumapu, habla sobre la obra que llegará a San Fernando para rescatar la memoria viva de uno de los pueblos originarios más golpeados de Chile. El montaje se presentará el próximo 16 de agosto en el Teatro Municipal, gracias a la gestión y patrocinio de la Asociación Cultural Raudal SFL de Puente Negro, con el apoyo de la Municipalidad de San Fernando, y propone una profunda reflexión sobre identidad, patrimonio y reconocimiento.
Por Viviana Liberona Alegría
Hay historias que permanecen ocultas durante décadas. Otras simplemente fueron contadas de manera incompleta. Para Óscar Ramírez, director y fundador del Ballet Folclórico Antumapu de la Universidad de Chile, la historia del pueblo Selknam pertenece a ambas categorías.
Óscar Ramírez, director y fundador del Ballet Folclórico Antumapu de la Universidad de Chile.
Foto: gentileza del entrevistado

Durante años, la educación chilena enseñó que este pueblo originario de Tierra del Fuego había desaparecido. Sin embargo, un encuentro fortuito cambiaría no solo la mirada del reconocido coreógrafo, sino también el rumbo artístico de una de las compañías folclóricas más importantes del país.
Fue esa experiencia la que dio origen a “Selknam, Tiempo de Renacer”, una obra que llegará el próximo 16 de agosto al Teatro Municipal de San Fernando.
La llegada del montaje a la capital de Colchagua fue posible gracias a la gestión y patrocinio de la Asociación Cultural Raudal SFL de Puente Negro, que impulsó las coordinaciones para acercar esta producción al público de la Región de O’Higgins, en conjunto con la Municipalidad de San Fernando. El vínculo tiene además un significado especial: Óscar Ramírez también integra la Asociación Cultural Raudal como socio, compartiendo con la organización el propósito de descentralizar el acceso a las artes y fortalecer la vida cultural de los territorios.
Más que un espectáculo, Ramírez define esta obra como un acto de memoria.
El día en que la historia cambió
El origen de la obra no nació en una sala de ensayo ni en una investigación académica. Surgió de una escena profundamente humana.
Ramírez recuerda que todo ocurrió durante una actividad organizada para analizar fotografías históricas del pueblo Selknam. Al finalizar la jornada, alguien lanzó una pregunta que parecía casi imposible.
—“¿Hay aquí alguna persona que tenga sangre de sus antepasados Selknam?”
Lo que ocurrió después todavía lo emociona.
“Primero se puso de pie una señora. Después lo hicieron dos hombres más. No se conocían entre ellos. Se abrazaron, lloraron. Fue un momento muy fuerte porque comprobamos que aquello que nos habían enseñado durante años no era cierto. El pueblo Selknam seguía vivo a través de sus descendientes.”
Aquella escena marcó el comienzo de un trabajo conjunto entre Antumapu y las familias Selknam que buscaban ser reconocidas oficialmente por el Estado de Chile.
“Nos pareció que podíamos aportar desde el arte. Decidimos acompañarlos y construir una obra que permitiera visibilizar su historia y rescatar parte de su patrimonio cultural.”
Así nació “Selknam, Tiempo de Renacer”.
Mucho más que un homenaje
Aunque el montaje emociona por su belleza visual, Ramírez insiste en que el verdadero propósito va mucho más allá de la estética.
“No queríamos hacer solamente un homenaje. También queríamos reivindicar que el pueblo Selknam no está extinguido. Existen familias, descendientes y comunidades que mantienen viva esa memoria.”
El título de la obra resume precisamente esa idea.
No se trata únicamente del renacer simbólico de una cultura, sino también del reconocimiento de personas que durante décadas permanecieron invisibilizadas por la historia oficial.

Una cultura que habla al Chile de hoy
Resulta llamativo que una obra inspirada en Tierra del Fuego llegue precisamente a una ciudad donde la identidad suele estar ligada al campo, las viñas y la tradición huasa.
Sin embargo, Ramírez cree que esa distancia geográfica termina desapareciendo cuando el público descubre el mensaje de la obra.
“Los Selknam tenían una relación muy profunda con la naturaleza. El respeto por el entorno formaba parte de su forma de entender la vida. Hoy ese mensaje tiene una enorme vigencia.”
Por eso insiste en que el montaje no está dirigido únicamente a quienes conocen la historia de este pueblo originario.
“Es una obra abierta para todo público. Queremos que cualquier persona pueda descubrir la belleza y la profundidad de esta cultura.”
El desafío de representar lo sagrado
Uno de los aspectos más complejos del proceso creativo fue llevar al escenario elementos profundamente espirituales para el pueblo Selknam.
Las pinturas corporales, los espíritus tutelares y especialmente la ceremonia del Hain forman parte de un universo simbólico que exige un tratamiento respetuoso.
“Lamentablemente muchas veces se utilizan estas imágenes fuera de contexto. Nosotros fuimos muy cuidadosos. Nunca quisimos convertir esos símbolos en un recurso decorativo.”
Cada escena fue desarrollada luego de un proceso de diálogo permanente con descendientes Selknam.
Ese vínculo, asegura Ramírez, continúa hasta hoy.
Incluso existe la intención de que integrantes de la comunidad puedan acompañar la presentación en San Fernando y compartir su propio testimonio con el público.
Una obra construida desde la investigación
Detrás de la propuesta artística existe un trabajo de recopilación patrimonial que tomó años.
La compañía reconstruyó fotografías históricas, revisó registros documentales y recuperó expresiones culturales que permanecían prácticamente olvidadas.
“Nos interesa que el público no solo vea un espectáculo. Queremos que comprenda la historia que existe detrás de cada escena.”
Por ello, Antumapu proyecta complementar futuras presentaciones con muestras fotográficas y materiales históricos que permitan ampliar la experiencia de quienes asistan.
Cuando la cultura nace desde los territorios
Para Ramírez, que este montaje llegue a San Fernando también representa el resultado del trabajo silencioso que realizan numerosas organizaciones culturales en regiones.
“Hoy muchas veces los recursos son escasos. Por eso las organizaciones territoriales cumplen un papel fundamental. Son ellas las que hacen posible que estos encuentros entre artistas y comunidades existan.”
En ese contexto, destacó especialmente el trabajo desarrollado por la Asociación Cultural Raudal SFL de Puente Negro, institución de la cual también forma parte como socio.
“Me siento muy orgulloso de que la Asociación Cultural Raudal se preocupe de los temas culturales. Cuando los recursos son limitados, son precisamente estas organizaciones las que mantienen viva la actividad artística y permiten que espectáculos como este lleguen a las comunidades.”
Más de cincuenta años construyendo identidad
Con más de medio siglo de trayectoria, Antumapu ha recorrido prácticamente todo Chile.
Pero para su fundador, el desafío sigue siendo el mismo: contribuir a que el país conozca la riqueza de sus múltiples identidades culturales.
“Tenemos que aprender a construir Chile desde nuestra diversidad. Mientras más conocemos las culturas que conforman nuestro territorio, más comprendemos quiénes somos.”
Esa convicción explica por qué la compañía continúa llevando sus espectáculos a regiones.
“No basta con que estas obras permanezcan en Santiago. La cultura tiene sentido cuando circula, cuando se comparte y cuando genera conversación.”
Para Ramírez, el trabajo de los medios regionales también cumple un papel esencial en ese proceso, ya que permite acercar estas iniciativas a públicos que muchas veces quedan fuera de los grandes circuitos culturales.
Una invitación a mirar nuestra historia con otros ojos
Más que esperar aplausos, Óscar Ramírez aspira a que el público salga del teatro haciéndose preguntas.
“Aquí las personas se van a encontrar con una verdad histórica. No queremos que esto sea solamente un espectáculo. Ojalá que cuando lleguen a sus casas sigan conversando sobre lo que vieron y reflexionando acerca de nuestra historia.”
Su invitación está dirigida especialmente a las organizaciones culturales, agrupaciones folclóricas, estudiantes, familias y vecinos de San Fernando y de toda la Región de O’Higgins.
“Quisiera que toda la comunidad nos acompañe ese día. Espero que esta obra sea una contribución al conocimiento y a la difusión de la cultura Selknam, y que juntos podamos reflexionar sobre la riqueza de nuestro patrimonio.”
Porque, como sostiene al finalizar la conversación, la memoria también puede renacer desde un escenario.
Ficha del evento
Obra: Selknam, Tiempo de Renacer
Compañía: Ballet Folclórico Antumapu – Universidad de Chile
Director: Óscar Ramírez
Fecha: 16 de agosto
Lugar: Teatro Municipal de San Fernando
Patrocinan: Asociación Cultural Raudal SFL de Puente Negro y Municipalidad de San Fernando.
Entradas: Próximamente estarán disponibles en Coffee Wave, ubicado en calle Valdivia 790, San Fernando.


