Cena maridaje en Colchagua refleja giro del enoturismo hacia experiencias integrales

Por DMC

Actividad en viña local combina recorrido por viñedos y menú de ocho tiempos, en línea con la demanda por propuestas que vinculan vino, territorio y gastronomía.

El Valle de Colchagua suma una nueva actividad enoturística que busca ir más allá de la degustación tradicional. Se trata de una cena maridaje programada para el 16 de mayo, que integrará visita a viñedos y un menú de ocho tiempos, en un formato que responde al interés por experiencias asociadas al origen del vino.

La jornada, organizada por Viña Ravanal, comenzará con un recorrido por el viñedo y continuará con una cena diseñada para acompañar distintas cepas. “La cena maridaje es una experiencia enogastronómica integral que busca armonizar la alta cocina con nuestros vinos, realzando las cualidades de ambos en cada servicio”, explica Cármen Paz Ravanal, gerente de marketing.

El programa considera preparaciones como “Cancato de salmón” con Chardonnay Reserve, “Coq au vin” con Marselan Reserva y “Filete Wellington” con Cabernet Sauvignon Gran Reserva. “Cada combinación ha sido pensada para generar equilibrio y sorpresa en el paladar”, señala.

La actividad cerrará con un espacio más distendido, que incluye música y servicio de vinos. “La experiencia culmina con un espacio más distendido, con música y bar abierto de vinos, generando un equilibrio entre lo sensorial, lo educativo y lo celebratorio”, agrega Ravanal.

Más allá del evento puntual, especialistas apuntan a un cambio en el enfoque del enoturismo. Cristina Álvarez, sommelier profesional y presidenta de la Asociación Mujeres del Vino Chile (MUV Chile), afirma que “las cenas maridaje son una de las expresiones más efectivas del enoturismo moderno, porque permiten la conexión entre vino, gastronomía, personas y territorio en una sola experiencia”.

Según la experta, el perfil del visitante ha evolucionado. “Los enoturistas de hoy no buscan únicamente degustar una etiqueta, sino comprender su origen, vivir el entorno y generar recuerdos asociados a ese momento. Este tipo de actividades transforma a la viña en un espacio cultural y turístico activo, capaz de atraer nuevos públicos y proyectar al valle más allá de la temporada alta”.

Álvarez también observa un desarrollo en la oferta nacional. “Hace algunos años eran acciones puntuales, mientras que hoy forman parte de estrategias enoturísticas más maduras y permanentes. Actualmente vemos propuestas mucho más cuidadas, donde se incorpora relato, productos locales, cocina de autor, patrimonio, música y experiencias sensoriales”, indica.

En ese contexto, iniciativas como esta se insertan en una tendencia que busca diversificar la oferta del Valle de Colchagua, incorporando elementos culturales y gastronómicos como parte de su posicionamiento turístico.

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