PIB de O’Higgins cae 4,2% y economista advierte efectos en el comercio, el turismo y el empleo

Por DMC

La economía de la Región de O’Higgins cayó un 4,2% durante el segundo trimestre de 2026, en un escenario marcado por el retroceso de la minería del cobre. La contracción también se reflejó en las exportaciones y el consumo de los hogares, mientras que la mayor producción frutícola permitió amortiguar parcialmente la caída. Para el economista Pablo Peña, el resultado refuerza la necesidad de diversificar la matriz productiva regional.

De acuerdo con las cifras preliminares del Banco Central, la actividad económica de O’Higgins acumula cuatro trimestres consecutivos con variaciones negativas. El resultado regional contrasta con la caída de 0,2% registrada por el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile durante el mismo período.

El desempeño de la minería del cobre fue el principal factor detrás de la contracción regional, debido al peso que tiene esta actividad en la economía de O’Higgins y su relación con otros sectores productivos.

“Evidentemente, es una mala noticia y refuerza la preocupación por la economía regional que venimos experimentando todo el año. Este 4,2% de caída de nuestra producción se explica principalmente por la gran caída de la minería”, señaló Pablo Peña, economista y docente de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de O’Higgins (UOH).

Caída de la minería también impacta al comercio y al consumo

El retroceso de la actividad regional también se reflejó en el intercambio comercial. Según el Banco Central, las exportaciones de bienes de O’Higgins disminuyeron un 18,9% durante el segundo trimestre, principalmente por los menores envíos de cobre.

En paralelo, el consumo de los hogares cayó un 0,5%, debido a una disminución del gasto en bienes como alimentos, bebidas y combustibles. Los servicios personales y el consumo en restaurantes y hoteles permitieron compensar parcialmente esa baja.

Para Peña, los efectos de la contracción minera se extienden más allá de las faenas y alcanzan al comercio, los servicios y la actividad urbana.

“Si la producción minera cae y caen los ingresos mineros, el gasto de los trabajadores mineros dentro de la región disminuye, y eso afecta al consumo, al comercio, al turismo y, en general, a todo el resto de la economía urbana”, explicó.

El economista advirtió que la evolución de la minería será determinante para el desempeño regional durante los próximos meses.

“Si la actividad minera no se recupera, entonces los efectos negativos se van a mantener en todo el resto del ecosistema, en el gasto de las familias, en el turismo o en la producción agroindustrial”, sostuvo.

Inversión minera y recuperación de la actividad

Frente a este escenario, Peña apuntó a la inversión como uno de los factores necesarios para recuperar el dinamismo de la minería, tanto a través de nuevos proyectos como de mejoras en los procesos productivos.

“En el largo plazo necesitamos que aumente la inversión minera”, afirmó.

El docente agregó que un repunte de la actividad operacional podría favorecer un incremento de la producción en el mediano plazo.

En el corto plazo, planteó la necesidad de impulsar mecanismos que permitan sostener el empleo y los ingresos de los trabajadores, mantener el dinamismo del comercio y los servicios regionales y aliviar la carga económica de las familias.

Diversificar la matriz productiva de O’Higgins

Más allá de la coyuntura, el economista planteó que la caída del PIB vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reducir la dependencia de la región de actividades como la minería.

“La mejor estrategia para la región es la diversificación. Esto lo hemos venido diciendo durante varios años y no deja de ser cierto”, afirmó.

Entre las áreas con potencial de desarrollo, Peña mencionó las energías renovables, la sofisticación de la agroindustria y nuevos sectores vinculados a las industrias creativas y del conocimiento.

En este último ámbito, destacó el aporte que pueden realizar los centros de investigación y la universidad regional para impulsar nuevas actividades económicas.

“Son desafíos de largo plazo que pueden permitir una mayor diversificación y mejores ingresos para la región, pero las tareas hay que empezar a desarrollarlas desde hoy, ciertamente”, concluyó.

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